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Tres Dedos Deformento...de Bariloche para el alma de compañeras y compañeros

sábado, 23 de mayo de 2009

INTERESANTE ANÁLISIS

Gustavo Hernan Perez Reyes (Universidad de Palermo) ha escrito
El 17 de mayo de 2009 a las 3:22


Lamentablemente mucha gente, no muy sofisticada en cuestiones políticas por cierto, les cae simpático/a este personaje debido a su discurso ambiguo. Por accidente desde hace un tiempo (a partir de una entrevista en el programa de Lanata en AM del Plata) comencé a hojear las publicaciones y transcripciones de la producción intelectual de Elisa Carrió. De ahí les traigo algunos jugosos párrafos para darse cuenta que es lo que realmente piensa.

NOTA IMPORTANTE: Todos los quotes son citas textuales de escritos hechos por Elisa Carrió, algunos tienen resaltado y es mío

CARRIÓ Y LA “NUEVA” EDUCACIÓN
En su panfleto “La educación como política del porvenir” Carrió intenta abordar la cuestión de la crisis educativa que azota nuestro país desde hace años. Cuestión por cierto sensible e importante, ya que es percibido por todos que la calidad y cantidad de educación recibida en materias que tienen que ver con las diferentes disciplinas científicas ha caído considerablemente para dar paso por ejemplo en aquellas escuelas bajo el regimén conocido como “Polimodal” a ‘espacios curriculures’ con títulos como “Cultura y estética”, “Proyecto de investigación”, etc. Uno esperaría que Carrió nos ofrezca propuestas novedosas para aumentar el conocimiento científico y cultural de los alumnos, sin embargo, tiene un curioso diagnóstico de la situación. En efecto, en la sección titulada “La especialidad de la ciencia y la jerarquía de los saberes” comienza con una definición más bien confusa:

Scientia proviene del verbo scire que significa saber. Este término resulta demasiado amplio porque hay muchos saberes que no constituyen ciencia. Se considera ciencia aquella parte del saber que se construye como un modo de conocimiento a través de un lenguaje especial que a partir de la experimentación es capaz de elaborar leyes que rigen los fenómenos.
Esto resulta más bien vago, pero es importante analizarlo. Primero, toda disciplina tiene un lenguaje “especial”, si por ello entendemos un vocabulario especializado (incluso disciplinas consideradas pseudocientíficas como la astrología o la homeopatía). Evidentemente esto no sirve para identificar qué es ciencia. Pero lo extraño es la frase “elaborar leyes que rigen fenómenos”, ya que ningún lenguaje puede “elaborar leyes” (naturales ni sociales) sino que puede describirlas o ser un instrumento para prescribirlas. Empezamos a dudar que Carrió tenga muy en claro que es una ciencia y en que se diferencia de otras disciplinas, pero lo que escribe se torna cada vez más extraño:

El saber de la ciencia es el saber de la modernidad, de la misma manera que la filosofía es del mundo antiguo y la sabiduría religiosa de la época de las grandes religiones. El positivismo, término de múltiples usos, tiene su origen en Augusto Comte que desarrolló una doctrina en relación a la ciencia llamada positivismo. Doctrina del saber científico y también de las reglas de un modo de sociedad.
El positivismo se preocupa del cómo y se separa absolutamente del qué y del por qué, marcando una oposición terminante con cualquier tipo de metafísica tanto idealista como realista.
En este sentido, también se han llamado positivistas determinadas doctrinas filosóficas como el utilitarismo, el materialismo, el biologismo y el pragmatismo. Saber, que alejado de la metafísica se constituye como un estatuto propio y reclama para sí la validación del saber jerárquicamente superior de la modernidad. La impronta positivista es, en consecuencia, un proceso de la ciencia que se constituye en cultura especial con especialistas de toda especie cuyo nudo central se encuentra en el poder.
Aquí vemos un poco de lo que Carrió piensa que son “saberes” distintos al científico. En principio distingue tres tipos de saberes: el científico, el filosófico y el religioso. También afirma que estos saberes están de alguna manera enfrentados, ya que cada uno sería propio de una época (aunque no menciona con precisión a que se refiere con época). Introduce la etiqueta “positivismo” para designar una serie de doctrinas bastante amplias que habitualmente no se agrupan de tal manera (el utilitarismo es una teoría ética, el materialismo una tesis metafísica, el ‘biologicismo’ y el pragmatismo se pueden interpretar como tesis metafísicas o posturas epistemológicas). Lo que tendrían en común este conglomerado de “doctrinas” como ella les llama es cierto ejercicio de un poder (de carácter político, parece deslizarse) que reclama una “jerarquía superior” para las ciencias.
En efecto, es claro que Carrió piensa que la ciencia ha desplazado a esos otros ‘saberes’ que ella ha nombrado:

No es que este saber generó un poder, sino que el poder construyó ese saber. Pertenecer a ese estatuto de poder como estatuto de saber dio estatus, jerarquía y prestigio y los otros saberes quedaron reducidos a la escala inferior de la humanidad. Así, la vieja sabiduría antigua, la filosofía que no se constituyera como filosofía de la ciencia y el saber practonótico, no podían reclamar para sí ese estatuto superior. Quedaron de esta manera, desclasados. Parias en el absoluto imperio del saber científico.
Incluso es más dramática a la hora de determinar las consecuencias culturales de este supuesto poder de la ciencia, cuando diagnóstica:

La técnica y el saber tecnológico son hijos directos de la ciencia y se constituyen como racionalidad instrumental con fuente en el conocimiento científico. De la misma manera que rompía como cultura dominante, en el campo del saber, debía la Escuela convertirse en el campo de adoctrinamiento de ese nuevo saber
conquistado por un hombre sin Dios, despreocupado del qué, el por qué y el para qué.
Es decir que, según Carrió, la doctrina ‘positivista’ o la ciencia (no parece ser muy clara la distinción que hace, a veces habla del positivismo como doctrina que utilizaría a la ciencia pero después habla de la ciencia como ejerciendo poder por sí misma) desplazaron la pregunta del “por qué” o “para qué” o “qué” al “cómo” y dejaron al hombre “sin Dios”. Parece que el triunfo de la ciencia implica un remediable vacío cultural. Sin embargo, hasta ahora no sabemos si esto es para festejar o para llorar.
Por lo pronto, estamos seguros que ha desplazado a otros ‘saberes’:

El campo del contenido de la educación no podía prescindir en su elaboración de este nuevo saber que reclamaba para sí la centralidad de la currícula. De la misma manera que en el siglo XIX se alejaba la religión, en el avance del siglo XX se alejaban la filosofía, la literatura, la historia y el arte para dar paso a la ciencia positiva.
La formación clásica, humanista cedía su lugar al saber científico tecnológico. El único sentido que podía tener la Escuela era para el trabajo y la productividad, pero si la Escuela es sólo eso es incapaz de crear vínculos sociales, lazos de identidad, igualdad y
solidaridad.
¡Ahora no sólo la ciencia ha desplazado a la religión y a la filosofía, sino al arte, la literatura y la historia! Vemos que los ‘saberes’ se multiplican a velocidad galopante. De golpe y porrazo aparece una asociación estrecha entre “ciencia y tecnología” con “productivismo”.
Hasta ahora, el diagnóstico de Carrió parace ser más bien falso. Primero, es claro que ha habido una disminución clara y progesiva en los contenidos que tienen que ver con ciencia. Como ya he mencionado, se han reemplazado o directamente removido materias de ciencia en los últimos años de los colegios para dar lugar a nuevas de dudoso contenido (la mayoría, sin programa). Se han tomado como profesores (tanto en el ámbito de la provincia como en el de capital) en su mayoría sin calificaciones en ciencia, muchos de ellos con dudosas o nulas calificaciones para dar clases en cualquier tema. En cuanto a la técnica, la enseñanza a sido totalmente defectuosa. Se enseña a usar “el Office y el Windows” pero nada de fundamentos de computación, esto en el mejor de los casos. Es claro que si ha habido algún sector de la educación que ha sufrido durante la época “neo-liberal” ese fue el de la ciencia y la tecnología. Por otra parte, a esta altura del desarrollo del pensamiento científico ya es de común acuerdo entre las personas (sean o no científicas en el sentido de su profesión) que el mundo en que vivimos, formado por objetos y eventos, no tiene la menor “preocupación” por los problemas humanos. El Sol no aparece en el alba para dar energía o las células no han mutado para dar lugar a los seres humanos, tal como se pensaba en otras épocas. En la naturaleza no hay una teleología que tiende a consolar a los seres humanos por un fin determinado. Por supuesto, hay personas que creen cierta deidad, pero no explican esta deidad como se hacia en tiempos primitivos atribuyéndole intencionalidad a los fenómenos naturales. Por eso ha sido largamente abandonada la idea de que la ciencia puede proveernos o determina nuestras posturas morales (como pretende afirmar al unirla al utilitarismo) o fija nuestras preferencias estéticas o culturales (aunque la ciencia puede mostrarnos cómo elegimos una cosa o la otra). Es dudoso que haya un conflicto de ‘saberes’ entre la mecánica cuántica y la literatura rusa, ya que son cuestiones totalmente distintas.
Sin embargo, Carrió esta plenamente convencida que la ciencia no solo ha utilizado “poder” para desplazar a otros ‘saberes’ sino que esto es algo malo.

No estamos haciendo acá una crítica al saber de la ciencia y la tecnología, pero señalamos que ese saber puede ser válido en un campo de pertinencia discursiva y práctica. Cuando se arroga la jerarquía prevalente, cuando manda a los suburbios la riqueza de los demás saberes se vuelve ideologismo, cientificismo y allí, en esa jerarquía, es donde radica nuestra crítica radical.
He aquí la declaración abierta propia del oscurantismo. Según el oscurantista, existe un área el conocimiento que no puede ser tocada por otra disciplina. Por ejemplo, la religión dice que la ciencia no debe meterse a estudiar como surgió el Universo o en algunos países que la ciencia no debe investigar la aparición y evolución de la vida, ya que no posee ciertas características (por ejemplo, que “no es pertinente discursivamente” que la ciencia hable de Dios o de qué es ser una persona). Sin embargo, el oscurantista nunca aclara porque la ciencia no puede hablar de tal tema y lo más curioso es que él mismo quiere defender que otro ‘saber’ si tiene el derecho de hablar sobre ese tema. En el caso de Carrió, es bastante claro en que esta pensando:

Para algunos era imposible poder educar integralmente al sujeto, y poder educarlo en una integridad ética, si no era a partir de algunos valores religiosos, por el contrario para otros podía haber un sujeto educado en valores morales sin que esté supeditado específicamente a un adoctrinamiento religioso. Esta discusión acompañó un gran debate de la modernidad, acerca de dónde se podía extraer la moral, y en este sentido Kant, al poder fundar una moral independiente de la religión o por lo menos sin referencia directa, y dependiente a una entidad superior, también marcó el punto de división entre una ética y una moral desprendida de lo trascendente, y una ética y una moral atada a lo trascendente.
Señalo este punto al solo efecto de decir que ésta es una de las cuestiones centrales también de debate, de cara al siglo XXI, sobre todo después de Auschwitz. Lo cierto es que más allá de lo intuitivo en muchos casos del debate, o de lo profundamente racional en otros, va a quedar pendiente en la educación laica no ya la cuestión de una instrucción religiosa precisa, sino qué lugar iba a ocupar en la educación, el conocimiento de las grandes tradiciones religiosas, y quién lo podía enseñar, y de qué modo podía enseñarse una ética o una moral independiente de esas tradiciones religiosas, lo que no se resolvió claramente hasta ahora. No es casual, en consecuencia, que el constructivismo moral sea el modelo para una escuela sin Dios. Y esto responde específicamente a la necesidad profunda de enraizar una moral ya no en la trascendencia, sino en la propia construcción racional del sujeto.
O sea que para Carrió el gran debate de la educación de cara al Siglo XXI es: i) que lugar tienen que ocupar la(s) religión(es) en la educación obligatoria (no si deben hacerlo) y ii) si se puede ser moral sin Dios. (Nota: ¡Y yo pensaba que estabamos en el siglo XXI!). En efecto, sigue insistiendo con esta cuestión:

Lo que estaba en cuestión profundamente ya no era, en consecuencia, la historia común, la construcción de la nacionalidad, sino una utopía de sujeto. Si un sujeto basado exclusivamente en su razón, portador de la fe en el progreso, o de [b] un sujeto que aún compartiendo la nacionalidad, pudiera sostener algunos otros valores trascendentes. Volveremos sobre esta cuestión, porque después de Auschwitz la cuestión de la posibilidad de una moral universal, no sólo ligada a la razón, está de nuevo en discusión
Y además utiliza un pequeño truco retórico para no herir sensibilidades “progresistas”: si bien ya está superada la vieja discusión acerca de que puede haber en alguna escuela estatal un adoctrinamiento religioso de una religión determinada, cuestión que me parece absolutamente descartada, y con buen criterio, en la escuela laica y gratuita de la Ley 1.420.
Un incauto, un ingenuo de lectura liviana, podría pensar “Al fin, por suerte Carrió defiende la separación del Estado y la religión y no quiere educación religiosa”. Nada más alejado de la realidad. Justamente Carrió apela a una educación en tradiciones religiosas (no una sola) tal cual lo recalcó antes y que no sea un “adoctrinamiento”. Lo que estaba mal era el adoctrinamiento de una sola religión, si hay muchas no hay problema y es incluso deseable como lo va sugiriendo a medida que uno va leyendo el texto. A tal extremo llega su propuesta que el punto 3.4 del texto es: ”3.4. Una nueva laicidad. El diálogo interreligioso. Un no rotundo a cualquier forma de adoctrinamiento”. Veamos, Lo que perdió el sujeto con ese debate necesario es la posibilidad de encontrar y conocer la profundidad del saber de la sabiduría espiritual a lo largo de Oriente y Occidente. No como adoctrinamiento, sino como un saber que era presupuesto para un ejercicio amplio y pluralista de su propia libertad. La nueva laicidad que propongo es esta: una que ponga en manos del sujeto, rompiendo la jerarquía de saberes, los viejos saberes, las viejas historias, así como las narrativas y los mitos de la humanidad. La Escuela debe ser el ámbito de una nueva narrativa y el alumno tiene derecho a saber la tradición de Confucio, del Budismo, la tradición del pueblo judío, la del cristiano, la del Islam, porque empezar a entender estas tradiciones rompe el prejuicio con el otro como extraño para hacerlo próximo.
Es decir, que la nueva educación “laica” tiene que dejar de darle tanto lugar a la ciencia para pasar a darle lugar no solo al catolicismo sino también al budismo, al judaísmo, al Islam y a Confucio! ¿A alguien le queda alguna duda? Simplemente hay que seguir leyendo:

Propongo un salto que, superando las legítimas disputas del pasado, miren las religiones no como creencias para el adoctrinamiento sino como sabidurías de mitos y narraciones que puedan hacernos comprender la historia y el porvenir. Es ir más allá de la modernidad, que puso a una narración mítica como la única verdadera: la basada en el utilitarismo, el individualismo y el saber científico tecnológico.
Creemos que la opción por una nueva educación laica que incluye los saberes provenientes de las grandes religiones se presenta como:
a) Diferente al liberalismo progresista de fines del siglo XIX que postulaba la completa exclusión de lo divino y lo sagrado del ámbito público y educativo escolar colocando esos saberes en el ámbito de lo privado y familiar.
b) Diferente del antilaicismo tradicional o neoliberal de fines del siglo XX que postula la inclusión de lo sagrado, el adoctrinamiento en una religión determinada en el ámbito público escolar fundado en el carácter histórico, constitucional o mayoritario de la Iglesia, o bien, en el derecho de los padres.
Para recapitular, quiero hacer un resumen de la posición de Carrió con respecto a la educación:
La ciencia y la técnica han ejercido un poder que ha desplazado a otro tipo de ‘saberes’ (religión, filosofía, artes, literatura, etc.) mediante un cúmulo de tesis que van desde lo ético hasta lo metafísico.
La renovación de la educación pasa por la concepción de nueva forma de educación ‘laica’ que incluye a la religión.
Aunque Carrió no menciona que hacer con la filosofía ni con el arte, si tiene mucho para decir sobre la religión: hay que enseñar en las escuelas a diversas religiones.
Responder a Gustavo Hernan
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Comentario nº 3
Gustavo Hernan Perez Reyes (Universidad de Palermo) ha escrito
El 17 de mayo de 2009 a las 3:22

Problema central de la educación: ¿Puede haber moral sin Dios?
CARRIÓ Y LA MORAL: QUÉ ROL TIENE LA RELIGIÓN?
Carrió tiene una visión claramente religiosa sobre la moral humana y la libertad del hombre. Para demostrar ello, voy a utilizar citas de dos fuentes: “La educación como política del porvenir” y su exposición ante el congreso por la ley de ligadura de trompas. Carrió considera que la cuestión de la “libertad humana” es central, y luego de hacerlo explicito, se dedica (como hizo con la educación) a analizar primero la corriente ‘dominante’:

Si hay una doctrina que ha tenido enorme influencia tanto en el pensamiento occidental como en la ética normativa esta es el utilitarismo. Según Carlos Santiago Nino, este tipo de ética normativa si bien no responde a un solo fundador encuentra su más claro origen en la obra de Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Como ya señaláramos, el utilitarismo es consecuencialista “las acciones no tienen valor moral en sí mismas, sino en relación a la bondad o maldad de sus consecuencias”.
El propio Nino explica que hay un utilitarismo egoísta, uno universalista, otro hedonista y otro, idealista. Se es universalista en el sentido en que lo que debe buscar la norma es la mayor felicidad para todos los sujetos y es hedonista, en el sentido de que tiende a satisfacer los placeres de los sujetos y aunque, tanto Bentham como John Stuart Mill no creen en el utilitarismo egoísta donde sólo importe el placer del propio agente y no la felicidad del mayor número, ambos creían que el sustento psicológico del hombre es el egoísmo.
En este marco, un principio central del utilitarismo liberal es justamente, el principio de autonomía de la persona humana, en este sentido, señala Nino que: “Este principio prescribe que el Estado debe permanecer neutral respecto de los planes de vida individuales e ideales de excelencia humana, limitándose a diseñar instituciones y a adoptar medidas para facilitar la persecución individual de estos planes de vida y la satisfacción de los ideales de excelencia que cada uno sustente y para impedir la interferencia mutua en el curso de tal persecución. Esta concepción se opone al enfoque perfeccionista, según el cual es misión del Estado hacer que los individuos acepten y lleven a cargo ciertos ideales de excelencia humana homologados y en consecuencia que el derecho debe regular todos los aspectos importantes de la vida humana. De ahí la conocida postura liberal –que en este caso está adecuadamente reflejada en el utilitarismo- de que el Estado sólo debe ocuparse de reprimir acciones que perjudiquen a terceros”
De todo este resumén sumamente tendencioso y transgiversador del utilitarismo, lo único que en el fondo le interesa a Carrió es recalcar lo siguiente: que el hombre moderno piensa que tiene derechos y libertades individuales, puede tener ‘actitudes hacia la vida’ (por llamarlos de alguna manera) y objetivos distintos al de la sociedad pero mientras no estorbe que los demás puedan llegar a sus propios fines es libre de tratar de llevarlos a cabo. En definitiva, una noción de libertad individual independiente de “objetivos” o “destinos” fijados por algún gobernante o autoridad, pero que no le impide vivir en una sociedad con otros seres humanos. ¿Qué piensa Carrió de todo esto?

No es posible prescindir, sin embargo, que el sujeto moderno, libre, en tanto autónomo es hombre y propietario. Propietario, no sólo de sus bienes, sino de sus hijos y de su esposa, es decir de su familia; propietario en suma, no sólo de la Tierra, de la fábrica y de los bienes que ambos producen, sino también, propietario del cuerpo de los otros. En efecto, sólo considerando lo dado en relación a la naturaleza, pero también a los cuerpos de hombres y mujeres como donación, y lo producido en nuestra vida activa, tanto material como inmaterial, como un objeto a ser administrado responsablemente y sujeto a donación, es posible salir de la lógica patrimonialista del sujeto que, así como tuvo consecuencias destructivas para el medio ambiente y para el cuerpo y autonomía de otros, lo puede tener para toda la humanidad. No estamos negando las batallas de emancipación, ni desconociendo sus innegables méritos, sólo señalando que es necesario trascender la lógica utilitaria hedonista y el individualismo de posesión o propiedad, típicamente liberal.
O sea que esa noción de libertad lleva al hombre a creer que puede ser “propietario de su cuerpo”. Por tanto,

De allí que la libertad, no pueda ser una mera concepción utilitaria, individualista y de posesión, porque sino ella, al tornarse inevitablemente, consumista y hedonista se hace irresponsable.
Esto se hace dramáticamente claro en el caso de la anticoncepción. De entrada, veamos el título de su exposición: “"Entre dos arrogancias: el determinismo moral religioso y la autonomía del sujeto. El problema subyacente es la cuestión de la libertad". Nuevamente el problema de la libertad es central, y ahora parece ser que la idea de que el sujeto es autónomo y libre para cumplir sus deseos mientras no dañe a los demás es tan arrogante como (algunos eh, no todos) discursos moralistas religiosos. Algunos párrafos interesantes para ver su pensamiento:

Los que sostienen el proyecto se fundan, básicamente, en el principio liberal de la autonomía de la persona humana, prescribiendo que el Estado debe permanecer neutral respecto de los planes de vida individuales, limitándose a diseñar instituciones que faciliten la persecución individual de esos planes de vida. Tiene una clara raíz utilitarista. El utilitarismo, pensamiento dominante en el Occidente de habla inglesa y, más precisamente, en los Estados Unidos, le debe su origen a Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Se trata de una doctrina consecuencialista en el sentido de que las conductas
no tienen un valor moral en sí, sino solo en relación a sus consecuencias. El utilitarismo egoísta sólo tiene en cuenta si una acción buena o mala afecta al sujeto mientras que el universalista se preocupa sobre las consecuencias sobre los demás y la humanidad. Si bien la forma, mayoritaria de la visión
utilitarista es universalista, al mismo tiempo es hedonista, porque toma en cuenta como bien intrínsico la satisfacción del placer. Esta segunda posición, pone al sujeto en el centro de la escena y en nombre de la voluntad de sí y de la libertad personal coloca en él, con prescindencia del Estado y del derecho, la facultad de determinar en toda su extensión lo bueno y lo malo en el plan de vida.
Arrogancia del sujeto, puesto que en nombre de Dios ordena a los demás su plan de vida o arrogancia del sujeto que en nombre del sujeto, prohíbe toda interferencia en ese plano.
Básicamente, lo mismo que antes, y según Carrió esto es una “arrogancia”. ¿Por qué?

Es relevante remarcar de que modo se da un doble juego entre extensa
autonomía de la voluntad y regulación jurídica como norma represiva exclusivamente cuando la acción pueda afectar a terceros. Debemos, en consecuencia, profundizar esta cuestión ya no desde la ética normativa, sino desde la misma psicología del sujeto para ver de que modo juega esa autonomía de la voluntad en la experiencia práctica de un sujeto llamado a decidir su propio plan de vida.
En segundo lugar, cuales son las decisiones definitivas que pueden ser revisadas por el sujeto y, en consecuencia, que no son irreparables y cuales son aquellas decisiones vinculadas a un plan de vida que siendo definitivas resultan además irreparables. Es decir, que aún cuando el sujeto, pueda en el futuro repensar la decisión anterior y cambiarla ella no sea posible bajo ninguna circunstancia.
La segunda cuestión a analizar es si el orden normativo es tal como lo creyó la ciencia positivista del derecho, un mero orden coactivo de prohibición de conductas que afecten a terceros, neutral en las cuestiones vinculadas a la autonomía de la voluntad o si, en su defecto, el derecho u orden normativo es algo más que eso.
Según ella, entonces, debemos recurrir al psicoanalisis. La respuesta esta en Freud:

La cultura que promueva el desarrollo de los planes de vida no puede no
hacerse cargo ni del drama del sujeto ni del drama de la época. Desconocer entonces, la existencia de una cultura narcisista que tiende a convertir en cuestiones esenciales todo lo que tenga que ver con la apariencia y, especialmente, con el cuerpo sumado al vacío de sentido puede llevar a establecer como moda y, en consecuencia, impulso al goce,
métodos que deberían responder a una necesidad, y consecuentemente, ser un derecho pero no deberían formar parte jamás de una cultura más ligada al Thanatos que al Eros. Es cierto que el Estado no debería ingresar a prohibir determinadas decisiones que no afecten a terceros pero está muy claro, a mi criterio, que tampoco debería ser el auxilio y menos el instrumento de promoción de cualquier plan de vida.
Francamente, esto se parece más a mala poesía que argumento racional. Pero a Carrió en el fondo no le interesan demostraciones para denegar la autonomía de las personas, lo que le importa realmente es que esa autonomía sea denegada y luego claro, se pase a la etapa de educación laica en religiones diversas.

fuente: http://peronosfera.ning.com/forum/topics/hay-que-desenmascarar-a-la
 



Comentario nº 4
Gustavo Hernan Perez Reyes (Universidad de Palermo) ha escrito
El 17 de mayo de 2009 a las 3:35

Carrió y el Diablo por León Ferrari

El Artista plástico (malo, pero ese no es el tema) León Ferrari publicó el 21 de diciembre de 2004 el siguiente escrito en la revista El Surmenage de la Muerta (http://www.surmenagedelamuerta.com.ar/).

Carrió y el Diablo
por León Ferrari

La señora Carrió, en el programa de Mariano Grondona, antenoche, se pronunció contra la muestra retrospectiva, clausurada a instancias de la Iglesia, porque, según ella, ataca a los católicos, porque se hace en una sala del Gobierno, en "tiempo de adviento", y porque está cerca de la Iglesia del Pilar donde ella escucha misa. Dijo que es una "imbecilidad" que el gobierno la haya permitido y expuesto.
En la Iglesia del Pilar, como en muchas iglesias en todo el mundo, se repite y predica la campaña de la Iglesia en contra de los anticonceptivos, es decir, se promueve la muerte de víctimas del sida y de abortos clandestinos. Carrió, ¿usted acepta que en el Pilar se apoye esa nueva forma cristiana de matar gente, pero cree que es una imbecilidad que el gobierno permita una muestra donde se expone una foto del Papa sobre un frasco con preservativos? ¿Es necesario que le explique que el significado de ese frasco es sólo una condena a aquella campaña?
En el Pilar, y en tantas iglesias, se leen en Pascua (como lo indica la edición del 2004 del Calendario Litúrgico editado por la Conferencia Episcopal Argentina) los cinco versículos de Hechos en los que Pedro repite la acusación de que los judíos mataron a Jesús. Carrió, ¿usted no cuestiona que en el Pilar se siga haciendo antisemitismo, pero no admite que el gobierno de la Ciudad me permita hacer una muestra que ataca ese racismo, porque está cerca del Pilar donde se hace racismo?
En todas las iglesias y en el Pilar se reitera la amenaza del castigo en el más allá a los llamados pecadores, castigo que, si bien la Iglesia atenuó (ya no es el fuego que anunció Jesús, pintó Miguel Angel y describió la Virgen de Fátima, ahora es "sólo" un sufrimiento mental), la actualiza el Catecismo de la Iglesia Católica -editado por la Conferencia Episcopal que preside el cardenal Bergoglio y prologado por el papa Juan Pablo II-, donde se afirma que las almas de los que mueren en pecado mortal son castigadas en el infierno y que, una vez resucitados, los cuerpos son torturados en carne y hueso en la eternidad. Diputada, ¿usted cree conmigo que esto significa que hay una multitud de almas que en este momento están siendo castigadas? ¿No cree que sería más pertinente que usted se ocupe de esa pobre gente, en lugar de tratar de impedir que el gobierno de la Ciudad respete la libertad de opinión permitiéndome exponer mis críticas a la tortura, esa arma principal usada por la Iglesia durante dos milenios para evangelizar a nuestro prójimo?
Los cambios de opinión pueden hacerse en varios niveles, el académico, el coloquial, y el que usted usa, que puede llamarse de la "imbecilidad". Carrió: si yo me comunicara con usted en su lenguaje de la "imbecilidad", ¿qué adjetivo le parece que podría usar para calificar su singular idea de que los pintores no podemos exponer nuestras obras en una sala pública si no son antes revisadas o aprobadas en alguna forma que no explicó? En otras palabras, ¿cuál es la palabra al nivel de "imbecilidad" que puede describir sus ideas sobre el arte y la libertad de expresión?

Sin entrar a analizar la poca o mucha (me parece más adecuada la primera opción) razón que asiste al artista en esta discusión, independientemente de ello, me pregunto quién es esa funcionaria que se queja.
La señora (tan "ultracatólica" ella que se ha divorciado dos veces) Elisa Carrió, de físico tan rotundo como progresistas sus ideas (¿puede ser progresista un militante de la reacción católica?) es la misma que fue nombrada el 7 de febrero de 1978, a los 21 años de edad, asesora de la Fiscalía de Estado de la Provincia del Chaco. Su nombramiento está firmado por el General de Brigada Antonio Serrano, entonces interventor militar (gobernador de facto) de la Provincia del Chaco durante la dictadura militar.
La señora Carrió es la misma que fue ascendida en una promoción relámpago a Secretaria de la Procuración (fiscalía) de la misma provincia. La señora Carrió, es, en consecuencia, ex funcionaria de la dictadura de Videla.
Y la pregunta se convierte en obvia: ¿con qué derecho habla de lo que se puede o no hacer? ¿Qué derechos cree tener una funcionaria de la más salvaje dictadura militar que vivió nuestro país a decidir la censura previa sobre las obras de arte? ¿Quién le otorgó a una funcionaria del gobierno de los grupos de tareas, detentadora de un alto cargo judicial a sueldo de Galtieri, corresponsable en consecuencia de la represión, los desaparecidos, la catastrófica Guerra de Malvinas y tutti quanti, el derecho de hablar? ¿Desea instaurar una nueva dictadura? ¿Quisiera que el tiempo volviese atrás (al 24 de marzo de 1976, para ser precisos)?
No. Señora Carrió: haga el favor de no hablar más. Trate de limpiar sus penosos antecedentes primero, y luego, tal vez, esta paciente sociedad le otorgue la posibilidad de participar de ella una vez más.
Y usted, León Ferrari, que es medio loco en el buen sentido y medio artista en el malo, tampoco se preocupe por lo que le dice la esférica ex diputada. Al fin y al cabo, le habrán enseñado como a mí que las cosas hay que tomarlas como de quien vienen.

Fuente: http://marcelodossantos.blogspot.com/2005/06/len-ferrari-la-iglesia-la-carri.html
 



Comentario nº 5
Gustavo Hernan Perez Reyes (Universidad de Palermo) ha escrito
El 17 de mayo de 2009 a las 4:18

ELISA MARIA AVELINA CARRIO, "Lilita", DNI 13.592.032, fundadora del ARI, nació en Resistencia el 26/1/57; casada y divorciada (dos veces), abogada (UNNE). Menciona a Raúl Alfonsín y a Alfredo Bravo como sus "maestros y ejemplos a seguir". FUNCIONARIA DEL GOBIERNO MILITAR: el 7/2/78 el interventor del Chaco, General de Brigada Antonio Serrano, por decreto provincial 72, la nombró asesora de la Fiscalía de Estado a los 21 años.

Por más que Lilita se esfuerce en demostrar linaje y blasones de pago chico, lo cierto es que su familia se enriqueció notoriamente tras el golpe de 1976. El padre de esta "niña bien" hereda junto a su hermano (tío de la entonces bella Lilita), una estacion de servicio del montón , ubicada en un pueblito llamado Quitilipi. Concretamente, la plata de esa época viene porque la sociedad de los hermanos Carrió era la principal proveedora de combustibles del distrito que comandaba Ormaechea. 

Esto NO aparece en su currículum. Sí menciona que fue Secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia, con nivel y jerarquía de Juez de Cámara. Pero no dice que ese cargo lo obtuvo el 21/8/80, por resolución 522 del Superior Tribunal de Justicia, ni que fue premiada el 25/10/82 con un rápido ascenso, pese a la objeción de varios jueces por no haber respetado la carrera judicial en dicha promoción.

El mentor para que fuera silenciosa Fiscal de la Justicia Militar, fue el Teniente Coronel Ormaechea, entonces Jefe del Regimiento Chaco,
y tío de la "Jefa espiritual de la República".

Su madre, María Elisa Rodríguez de Carrió, fue subsecretaria de Educación del Chaco desde el 7/12/78; ya en democracia ocupó otros cargos provinciales y fue, hasta hace poco Secretaria de Desarrollo Social nombrada por Angel Rozas.

Los hechos de Margarita Belén se produjeron en diciembre de 1978, año del nombramiento de las Carrió. Desde la Fiscalía, "Lilita" podría haber investigado lo sucedido. Pero sólo recordó el evento mucho después.

Presidió la comisión que investigó el lavado de dinero, usó ese cargo para conseguir prensa, pero no logró ningún resultado. Presentó a la justicia documentos que involucraban a políticos y funcionarios, que luego se demostraron falsos.

Puso de ejemplo de modelo a seguir por los capitalistas argentinos a Gregorio Pérez Companc. Pero el "informe Carrió" dice: "El grupo oligárquico Pérez Companc fue uno de los principales beneficiarios de la actividad especulativa que endeudó al país en varios millones de dólares..." (¿En qué quedamos? ¿"Goyo" es un mafioso o no?).

El mismo informe acusa a las compañías telefónicas, cuando en 1990, la abogada Carrió fue apoderada de Telecom en Corrientes y Chaco, con un poder amplio para negociar operaciones hasta por diez millones de dólares!!!. ¿Más "errores", esta vez "de adulta"?..

En Agosto 2001 se negó a bajar los sueldos de los diputados, alegando que "la iniciativa se enmarca en la hipocresía de quienes se enriquecen infinitamente.y quieren bajar los sueldos de los diputados honestos".

Ella gana $6.686.27, más $2.800 que cobra EN EFECTIVO por los pasajes que le corresponden para viajar al Chaco y NO USA, ya que vive en Buenos Aires, en un piso en Santa Fe y Paraná. Rechazó la reforma al Código Procesal Penal, para que la Policía pueda actuar mejor contra la delincuencia. Declaró no perseguir objetivos personales, pero fue la primera en anotarse como candidata para las próximas elecciones presidenciales.

Inventa denuncias efectivas en lo mediático. "Me van a tratar de aniquilar, hasta los informes de inteligencia dicen que voy a ser boleta", señaló a CVN, pero nunca le pasó nada. Denunció que le "pinchaban" los teléfonos (por lo que su protegida Servini de Cubría allanó la SIDE), y resultó otra fantasía.

Una carta de lectores publicada en la Voz del Interior el 4/9/2001, y firmada por el lector Roberto Fushan, da cuenta de la "democrática" personalidad de la Carrió: "Yo integré el Ari de Córdoba. Pero Elisa, al mejor estilo soberbio, con su dedo mágico nombró en Córdoba como candidato a Senador a Hugo Storani, primo de Freddy y en Buenos Aires a Soledad Silveyra y a Susana Rinaldi, sin haber consultado a nadie, ni haber realizado elecciones internas, ni mucho menos haber formado el partido".

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